A bordo del tren en la estación central de La Spezia, estaba peleando conmigo mismo por haber dejado el traje de baño. Sin embargo, segundos después me reí como idiota. Un imbécil. De esos que los demás voltean a mirar y piensan “pendejo loco”.
A bordo del tren en la estación central de La Spezia, estaba peleando conmigo mismo por haber dejado el traje de baño. Sin embargo, segundos después me reí como idiota. Un imbécil. De esos que los demás voltean a mirar y piensan “pendejo loco”.