En el Sahara existe un pueblo sin ventanas que se esconde. Un cúmulo de retazos en el paisaje tan congelado en el tiempo, que los extranjeros no podemos dormir en él y sus habitantes no pueden ser vistos.
El día libre.
Entonces saqué la cámara. Justo ahí, en ese momento, vi la escena para tomar una fotografía con la cual me fui feliz a tomar el ferry hacia Lamma Island, el lugar donde quería pasar mi tarde a las afueras de la ciudad de Hong Kong. Revisando las imágenes, ya abordo del barco, pensé que esta foto, más allá de su composición, tenía una historia que contar. Lo único que no sabía era que la historia es más pesada de lo que pude suponer.