Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se miden en siglos, y este fue de los dos: crucé Siria en solitario para llegar a un pueblo colgado de la montaña donde, durante 37 segundos, viajé dos mil años hacia atrás.
Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se miden en siglos, y este fue de los dos: crucé Siria en solitario para llegar a un pueblo colgado de la montaña donde, durante 37 segundos, viajé dos mil años hacia atrás.